Encargos · Presupuesto sin compromiso
Restauro con kintsugi japonés y con técnicas occidentales. Cada pieza tiene su historia — mi trabajo es que pueda seguir contándola.
El arte japonés de la reparación
La cicatriz que embellece y cuenta una historia
«Nada se pierde, todo se transforma. Las grietas son parte de la historia de la pieza — y merecen ser vistas.»
El kintsugi es la práctica japonesa de reparar cerámica con laca urushi, acabado con polvo de oro, plata, bronce, etc. Lejos de ocultar las roturas, las resalta — convirtiendo cada grieta en un elemento único de la pieza.
Esta técnica nació en Japón en el siglo XV y se sustenta en la filosofía wabi-sabi: la aceptación de la impermanencia y la imperfección como fuentes de belleza. Una pieza reparada con kintsugi es más valiosa que la original — porque lleva la memoria de lo que le ocurrió.
También trabajo con kintsugi moderno, una adaptación que utiliza resinas en lugar de urushi tradicional, más accesible y con resultados igualmente bellos.
Se limpia la pieza y se preparan los fragmentos para la unión.
Se unen los fragmentos con urushi o resina, respetando la forma original.
Se rellenan las grietas y zonas de pérdida con pasta de urushi.
Se pulen las líneas de reparación para prepararlas para el acabado final.
Se aplica polvo de oro, plata o bronce sobre las grietas. Nace la nueva pieza.
Piezas restauradas con kintsugi
Restauración occidental
La restauración cerámica occidental busca devolver la pieza a su estado original de la manera más discreta posible. Se trabaja con adhesivos especializados, resinas y retoques de color que integran la reparación con el original, haciéndola prácticamente invisible.
He restaurado piezas de colección, objetos de uso doméstico con valor sentimental, cerámica popular y piezas de autor. Cada encargo empieza con una valoración del daño y un presupuesto sin compromiso.
El trabajo queda documentado con fotografías del proceso — antes, durante y después — para que puedas ver cada etapa de la recuperación.
¿Qué puedo restaurar?
Piezas partidas en dos o más fragmentos. Con todos los trozos la restauración es más completa; sin ellos también es posible en muchos casos.
Grietas superficiales o profundas que no llegan a partir la pieza. Pueden tratarse para estabilizar la cerámica y mejorar su aspecto.
Zonas donde el vidriado se ha saltado o desprendido. Se reconstruye y retoca con pigmentos para igualar el color original.
Bordes y relieves con pequeñas pérdidas de material. Se reconstruyen y retocan hasta lograr la integración visual con el resto.
Faltan partes de la pieza. Según el caso se reconstruye la forma original con materiales compatibles o se integra la falta con kintsugi.
Piezas que ya fueron reparadas con materiales inadecuados. Se retira el trabajo anterior y se rehace correctamente.
Cómo trabajo
Cada pieza es diferente. El proceso se adapta al tipo de daño, al material y al resultado que buscas.
Envías fotos de la pieza. Analizo el daño y te envío un presupuesto sin compromiso.
Se limpia la pieza, se consolida la zona afectada y se prepara para la intervención.
Unión de fragmentos, reconstrucción de partes perdidas y sellado con materiales reversibles.
Reintegración cromática: se iguala el color y el acabado para integrar la restauración con el original.
¿Tienes una pieza que restaurar?
Envíame fotos y una descripción del daño. Te respondo con una valoración y un presupuesto sin compromiso en el menor tiempo posible.
Si tienes dudas sobre si tu pieza tiene solución, escríbeme igualmente — muchas roturas que parecen irrecuperables tienen remedio.