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Herramientas básicas para empezar en cerámica (y cuáles no necesitas todavía)
Qué herramientas se usan para empezar en cerámica y por qué, para iniciarte, lo mejor es no comprar nada y empezar en un taller con todo resuelto.
Una de las preguntas que más me hacen quienes quieren iniciarse es: "¿Qué necesito comprar para empezar?". Y casi siempre mi respuesta sorprende, porque es mucho menos de lo que la gente imagina. De hecho, para dar tus primeros pasos no necesitas comprar absolutamente nada: en el taller tienes los materiales, las herramientas y la cocción ya resueltos. Aun así, conviene conocer los utensilios que vas a usar en cuanto te sientes a la mesa de trabajo, para que cuando los tengas en la mano sepas para qué sirve cada uno.
Lo primero son tus manos
Suena a tópico, pero es literal: la herramienta principal de cualquier ceramista son sus propias manos. Pellizcar, presionar, alisar, sentir la humedad del barro… todo eso se hace con los dedos antes que con ningún utensilio. Por eso en clase lo primero que trabajamos es aprender a leer el barro con el tacto. Lo demás solo complementa ese gesto.
El kit que usarás en el taller
En cuanto empieces, te encontrarás trabajando con un puñado de herramientas sencillas que te acompañarán en tus primeros pasos. Muchas de ellas son suficientes para comenzar a trabajar el barro sin necesidad de tener un gran equipo.
Para quienes empiezan con el modelado a mano, estas son algunas de las herramientas básicas que más vas a utilizar:
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Un hilo de corte o alambre. Para separar la pieza de la mesa o del torno y para cortar bloques de barro. |
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Una esponja. Para controlar el agua, humedecer y alisar superficies. Parece humilde, pero la vas a usar constantemente. |
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Una aguja o punzón. Para marcar, recortar bordes, comprobar el grosor de las paredes y pinchar burbujas. |
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Palillos de modelar de madera. Para detallar, presionar y trabajar las uniones entre piezas. |
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Una medialuna (herramienta plana de goma, madera o metal). Para alisar, dar forma y compactar las paredes: la de goma alisa, la rígida define. |
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Un vaciador o herramienta de vaciado. Para retirar barro, ahuecar y, más adelante, retornear la base cuando hacemos la pieza en el torno. |
Lo bueno de empezar en un taller es que todo esto ya está ahí, a tu disposición, y aprendes a usar cada herramienta con alguien al lado que te corrige el gesto sobre la marcha. Saber cuándo coger la medialuna y cuándo el dedo es algo que se aprende viendo y haciendo, no leyéndolo.
Y lo caro ya está resuelto
La mejor noticia es que el torno y el horno, dos imprescindibles, no son problema tuyo cuando empiezas en mi taller.
El torno es la máquina que todo el mundo querría comprar el primer día, y casi siempre es precipitado: es caro, ocupa lugar, salpica y es la técnica que más cuesta aprender en solitario. En clase disponemos de tres tornos y estaré ahí para guiar tus manos, que es justo como conviene descubrirlo.
Y cocer —la parte más cara y técnica de la cerámica— tampoco te toca resolverlo: tus piezas se cuecen en el horno del taller sin que tengas que preocuparte de curvas de cocción, temperaturas ni averías. Eso te deja libre para centrarte en lo único que importa al principio: aprender a trabajar el barro.
Empieza sin comprar nada
Mi consejo de siempre: no compres nada para empezar. Ven, prueba y deja que sea tu propia práctica la que, con el tiempo, te diga qué herramientas merece la pena tener. Cada ceramista acaba teniendo sus utensilios fetiche, pero esos se descubren trabajando el barro, no en la tienda, y casi nunca son esos estuches llenos de herramientas casi idénticas que parecen imprescindibles y no lo son.
Por eso la forma más sensata de iniciarse es en un taller donde el material, las herramientas y la cocción ya están resueltos: pruebas, aprendes a usar cada cosa acompañada y descubres qué estilo te pide el cuerpo sin gastar un euro en equipo. En mis clases trabajamos justo así, y solo cuando alguien ya tiene claro qué hace y tiene la inquietud de tener sus propias herramientas le oriento sobre qué le conviene comprar.
También tenemos delantales, pero si te apetece puedes traer el tuyo.
Empezar a hacer cerámica cuesta mucho menos de lo que parece. Unas pocas herramientas que ya te esperan en el taller, las manos y ganas de mancharte: con eso basta para tu primera pieza.





