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Defectos de cocción y cómo evitarlos

Piezas que revientan, esmaltes cuarteados o con burbujas… Los defectos de cocción tienen causas concretas. Te cuento los más habituales y cómo prevenirlos.

Por Devie Werchowsky 13 de octubre de 2026

La cocción es el momento de la verdad: donde se decide si semanas de trabajo terminan en una pieza bonita o en un disgusto. Y aunque abrir el horno siempre tiene algo de sorpresa, la mayoría de los defectos no son mala suerte: tienen causas concretas y, casi siempre, se pueden prevenir. Estos son los más habituales y cómo evitarlos.

Piezas que revientan en el horno

Es el más temido, y casi siempre viene de dos sitios: aire atrapado en el barro o humedad. Una burbuja de aire de un mal amasado, o una pieza que no estaba del todo seca, se convierten en vapor al calentarse y, al expandirse, pueden agrietar o reventar la pieza (llevándose por delante a las vecinas).

Cómo evitarlo: amasar bien para no dejar burbujas —lo conté en el artículo sobre cómo amasar el barro—, dejar secar la pieza por completo antes de cocer y subir la temperatura del horno despacio al principio.

Cuarteado del esmalte (craquelado)

Son esas finas grietas que aparecen en el esmalte, como una telaraña. Se deben a que el esmalte y el barro no "encajan": se dilatan y contraen a ritmos distintos, y el esmalte acaba agrietándose, sobre todo al enfriar. Cómo evitarlo: usar esmaltes compatibles con tu barro y cuidar el enfriamiento. (Ojo: a veces el craquelado se busca a propósito como efecto decorativo.)

Burbujas, ampollas y pinchados en el esmalte

Cuando el esmalte sale con ampollas o con diminutos agujeritos (pinchado), suele ser por gases que no han podido salir, por una cocción demasiado rápida, por una capa de esmalte demasiado gruesa o por pasarse de temperatura. Cómo evitarlo: aplicar el esmalte con un grosor adecuado, respetar la curva de cocción y no sobrecocer.

El esmalte que se pega a la placa

Si el esmalte gotea o llega hasta la base, al fundir se pega a la placa del horno y arruina la pieza (y a veces la placa). Cómo evitarlo: dejar siempre la base sin esmaltar y no cargar la pieza con demasiado esmalte o usar piezas de metal o especiales para apoyar las bases esmaltadas.

Deformaciones y colores apagados

Pasarse de temperatura deforma las piezas y hace que los esmaltes "se quemen" y pierdan color; quedarse corto deja colores apagados y superficies ásperas. Cómo evitarlo: respetar la temperatura (el cono) que piden tu barro y tu esmalte. Cada material tiene su punto, y ahí está media partida.

La cocción no es magia: es control

Si te fijas, casi todos estos defectos se cocinan antes del horno —en el amasado, el secado y el esmaltado— o durante la subida y bajada de temperatura. Entender por qué se cuece dos veces ayuda mucho a ver dónde puede torcerse cada cosa.

La buena noticia: aprender a evitarlos es parte del oficio, y se hace mucho antes con alguien que ya ha abierto miles de hornos. En mis clases las cocciones están controladas y, cuando algo sale con un defecto, lo miramos juntos para entender por qué y que no vuelva a pasar. Al final, abrir el horno deja de dar miedo y pasa a ser lo más emocionante de la semana.

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